Capítulo VII


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UNA INVESTIGACIÓN DE LA NATURALEZA Y LAS CAUSAS DE LA RIQUEZA DE LAS NACIONES.
ADAM SMITH


LIBRO PRIMERO
DE LAS CAUSAS DE MEJORA DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS DEL TRABAJO Y DEL ORDEN DE ACUERDO AL CUAL SU PRODUCTO ES NATURALMENTE DISTRIBUIDO ENTRE LAS DIFERENTES CATEGORÍAS DEL PAÍS


CAPÍTULO VII

DEL PRECIO NATURAL Y DEL PRECIO DE MERCADO DE LAS MERCANCÍAS



Traducción de este enlace.

1.7.1 En todas las sociedades o vecindarios hay una tasa media u ordinaria de salarios y beneficios común a los diferentes empleos del trabajo y el capital. Esta tasa está naturalmente regulada, y como demostraré más tarde, en una parte. por las circunstancias generales de la sociedad, su riqueza y su pobreza, su condición avanzada, estacionaria o en declive; y de otra, por la naturaleza particular de cada empleo.
1.7.2 En todas las sociedades o vecindarios hay una tasa media u ordinaria de la renta de la tierra, la cual es regulada también, como demostraré más tarde, parcialmente por las circunstancias de la sociedad o vecindario en la cual la tierra está situada, y parcialmente por la fertilidad natural o mejorada de la tierra.
1.7.3 Estas tasas naturales o medias deben ser denominadas tasas naturales del salario del trabajo, del beneficio y de la renta en el lugar y tiempo donde ellas prevalecen.
1.7.4 Cuando el precio de un artículo cualquiera no es, ni superior ni inferior al precio suficiente para pagar la renta de la tierra, los salarios del trabajo y los beneficios del capital empleado en cultivar, elaborar y llevar al mercado dicho producto, siendo estos tres acordes a su tasa natural, dicho producto es entonces vendido a lo que deberíamos llamar su precio natural.
1.7.5 Dicho artículo es entonces vendido por lo que realmente vale, o por lo que realmente cuesta a la persona que lo lleva al mercado. Porque si bien en el lenguaje vulgar, en lo que denominamos el coste de cualquier mercadería, no está comprendido el beneficio de la persona que lo revende de nuevo, si lo vende a un precio que no le permite ganar la tasa común de beneficio en su vecindario, es evidentemente un perdedor en el comercio. Si empleara el su capital de cualquier otra forma, debería haber obtenido ese beneficio. Su beneficio es, además, su ingreso, que es su verdadero fondo de donde obtiene, además, su subsistencia. Así, mientras elabora y lleva sus productos al mercado, el avanza a sus empleados sus salarios o su subsistencia; de este mismo modo se avanza él mismo su propia subsistencia, la cual está, generalmente, en proporción, al beneficio que él razonablemente espera de la venta de sus propios productos. A menos que le rindan su beneficio, por consiguiente, los artículos vendidos no le reintegrarán lo que puede decirse que realmente le costaron.
1.7.6 Así pues, aunque el precio que le da ese beneficio al comerciante no es siempre el más bajo al que puede a veces vender sus productos, si es el más bajo al que probablemente venda sus productos por un período de tiempo considerable. Por lo menos en donde está instalada la perfecta libertad, o donde puede cambiar de negocio tantas veces como desee.
1.7.7 El precio real al cual se vende normalmente un artículo es el denominado precio de mercado. Este puede estar, bien por arriba, o por debajo, o exactamente al mismo nivel que el precio natural.
1.7.8 El precio de mercado de cualquier mercancía particular es regulado por la proporción entre la cantidad que es realmente llevada al mercado y la demanda de aquellos que están deseosos de pagar el precio natural de dicho artículo, o dicho de otro modo, el valor entero de la renta, del trabajo y del beneficio que debió ser pagado para llevar dicho artículo al mercado [aquí A. Smith parece apostar por la que entonces aún no existía, Ley de Say]. Esa gente debe ser denominada los demandantes efectivos, y su demanda la demanda efectiva, porque debe ser suficiente para efectuar el transporte de la mercancía al mercado. Esta es diferente de la demanda absoluta. Un hombre muy pobre pude, en algún sentido, demandante de un coche tirado por seis caballos; posiblemente desearía tener uno; pero su demanda no es una demanda efectiva, porque dicho artículo nunca será llevado al mercado para satisfacer su deseo [Curiosamente, aquí a. Smith usa un lenguaje macroeconómico Keynesiano, la "demanda efectiva", a diferencia del microeconomismo, valga la palabra, de los autores que empezaron a escribir un siglo más tarde, los marginalistas].
1.7.9 Cuando la cantidad de cualquier producto que es llevado al mercado cae por debajo de la demanda efectiva, todos aquellos que están deseosos de pagar el valor entero de la renta, de los sueldos y de los beneficios, que debe ser pagado para llevar el producto al mercado, no pueden obtener la cantidad que necesitan [otra vez la ley de Say]. Algunos que desean dicho producto más que el resto, estarán dispuestos a pagar más. Una competencia empezará entre ellos, y el precio de mercado aumentará más o menos por encima del precio natural, según sea mayor o menor esta insuficiente oferta, o la riqueza o la lujuria extravagante de los competidores, den una mayor o menor estímulo al deseo en dicha competencia. Entre competidores de igual riqueza y lujuria la misma deficiencia generalmente ocasionará un mayor o menor deseo, de acuerdo a si la adquisición de dicho artículo sea de mayor o menor importancia para ellos [parece claro que Smith ve un factor subjetivo en esa competencia, no solo el objetivo de la insuficiencia de la demanda para satisfacer la oferta]. De ahí los precios exorbitantes de las cosas necesarias para la vida durante el bloqueo de una ciudad o una hambruna.
1.7.10 Cuando la cantidad llevada al mercado de un producto excede la demanda efectiva, no todo puede ser vendido a aquellos que desean pagar todo el valor de la renta, los salarios y el beneficio, los cuales fueron pagados para llevar dicho producto al mercado. Algo debe ser vendido a aquellos que desean pagar menos, y el precio inferior que ellos ofrecen reduce el precio del conjunto. El precio de mercado se hundirá más o menos por debajo del precio natural, de acuerdo según la cuantía de lo que sobra incrementa la competencia entre los vendedores, o según sea importante para los vendedores deshacerse de toda la partida entera. El mismo excedente, según el artículo sea perecedero o no, ocasionará una mayor o menor competencia; en la importación de naranjas, por ejemplo, más que en la importación de chatarra.
1.7.11 Cuando la cantidad llevada al mercado de un artículo es justo la suficiente para suministrar la demanda efectiva, y no más, el precio del mercado será, o bien exacto, o bien tan próximo al precio natural que se podrán considerar como iguales. Toda la cantidad llevada al mercado esta disponible a ese precio, y no está disponible a mayor precio. La competencia entre los comerciantes les obliga a todos ellos a aceptar ese precio, pero tampoco les obliga a aceptar un precio menor.
1.7.12 La cantidad de cada artículo llevado al mercado naturalmente se ajusta a la demanda efectiva. Es del interés de todos los que emplean su tierra, su trabajo o su capital en hacer llegar al mercado cualquier mercadería, que esa cantidad nunca supere a la demanda efectiva; y es del interés de las demás personas que esa cantidad nunca caiga por debajo de dicha demanda.
1.7.13 Si en cualquier momento la cantidad llevada al mercado excede a la demanda efectiva, alguna de las partes componentes de su precio debe ser remunerado por debajo de su tasa natural. Si es la renta, es del interés de los terratenientes retirar de inmediato una parte de su tierra. Si son los salarios o los beneficios, el interés de los trabajadores en un caso y de los capitalistas en el otro los inducirá a retirar parte de su trabajo y de su capital de ese empleo. La cantidad llevada al mercado pronto será no será suficiente para abastecer la demanda efectiva. Todas las diferentes partes integrantes del precio de mercado pronto crecerán a su tasa natural, y el precio de mercado a su precio natural.
1.7.14 Al contrario, cuando la cantidad llevada al mercado de cualquier producto cae por la demanda efectiva, alguno de las partes componentes de su precio debe crecer por encima de su tasa natural. Si es la renta, el interés de todos los terratenientes les llevará naturalmente a preparar más tierra para el cultivo de más de dicho artículo. Si son los salarios o los beneficios, el interés de los trabajadores y de los comerciantes pronto les impulsará a emplear más trabajo y capital en preparar y llevar mayor cantidad de dicho artículo al mercado. La cantidad llevada al mercado pronto será suficiente para satisfacer la demanda efectiva. Las diferentes partes componentes de dicho artículo pronto bajarán a su tasa natural, y el precio a su precio natural.
1.7.15 El precio natural es, por consiguiente, por así decirlo, el precio central, hacia el cual los precios de todas las mercaderías están continuamente gravitando. Diferentes accidentes pueden mantener los precios de mercado suspendidos durante un buen tiempo por encima de él, y a veces los fuerzan por debajo de él. Pero cualquiera que sean los obstáculos que le impiden establecerse como ese centro de reposo y de continuidad, los precios de mercado están continuamente tendiendo a los precios naturales.
1.7.16 De este modo y de forma natural, la cantidad total que la industria anualmente emplea en producir y llevar cualquier artículo al mercado se ajusta a la demanda efectiva. Como es natural, apunta a llevar siempre la cantidad precisa, y no más, que la cantidad precisa, que el mercado demanda.
1.7.17 Pero en algunos empleos la misma cantidad de industria en años diferentes producirá muy diferentes cantidades de artículos; mientras que en otros empleos siempre producirán las mismas, o casi la misma cantidad de artículos. El mismo número de peones agrícolas producirán, en diferentes años, muy diferentes cantidades de cereal, vino, aceite, lúpulo cervecero, etc. Pero el mismo número de hilanderos y tejedores producirán cada año la misma cantidad o casi la misma cantidad de lino y paños de lana. Sólo la cantidad media producida en un tipo de industria puede encajar en cualquier aspecto con la demanda efectiva; y así como la producción real frecuentemente es mucho mayor o mucho menor que su producción medio, la cantidad de los productos llevados al mercado excederán mucho a veces, y a veces caerá muy por debajo de la demanda efectiva. Incluso aunque la demanda efectiva continúe siendo la misma, su precio de mercado estará sujeto a grandes fluctuaciones, y a veces subirá muy por encima de su precio natural y a veces se desplomará muy por debajo del mismo. En otras clases de industria, como el producto depende de cantidades fijas o casi fijas de trabajo, el primero puede ser ajustado más exactamente a la demanda efectiva. Por lo tanto, mientras esa demanda continúe la misma, el precio de mercado del producto considerado hace aproximadamente lo mismo, y será prácticamente lo mismo que el precio natural. Que el precio del lino y de los paños de lana no sufren tan grandes variaciones como el precio del cereal es algo que la experiencia personal de cualquier hombre le informará. El precio de algunos tipos de mercaderías varía sólo con las variaciones de la demanda; y del resto, no sólo con las variaciones de la demanda, sino también con las mucho más grandes y mucho más frecuentes variaciones en la cantidad que es llevada al mercado para satisfacer la demanda [parece que el autor no conocía todavía el término "oferta"].
1.7.18 Las fluctuaciones ocasionales y temporales en el precio del mercado de cualquier mercadería recaen sólo en aquellas partes de su precio que se resuelven en salarios y beneficios. Aquella parte que se resuelve en la renta está menos afectada por la baja en el precio de mercado, tanto en su tipo como en su valor absoluto. La renta monetaria no está, al menos, afectada por ellos. La renta que consiste, o bien en una cierta proporción o en una cierta cantidad del producto bruto, sin duda no se ve afectada en su valor por todas las fluctuaciones ocasionales y temporales en el precio del mercado del producto. Pero raramente se ve afectada por ellos en su tarifa anual. A la hora de establecer los términos del contrato, el terrateniente y el granjero procuran, de acuerdo a su mejor juicio, ajustar la tasa, no a los precios ocasionales y temporales, si no al precio medio y ordinario del producto.
1.7.19 Este tipo de fluctuaciones afectan tanto al valor como a la tasa de los salarios o de los beneficios, de acuerdo a que el mercado sea suministrado en exceso o en defecto con mercaderías o trabajo, es decir, de trabajo hecho o por hacer. Cuando se produce un duelo nacional aumenta el precio de la tela negra (de la cual el mercado se encuentra desabastecido en semejantes casos), y aumenta el beneficio de los comerciantes que poseen una considerable cantidad de dicha mercadería. Ello no tiene ningún efecto en el salario de los tejedores. El mercado se encuentra desabastecido de mercaderías, no de trabajadores, de mercancías acabadas, y no de mercaderías por terminar. Crecen los salarios de los sastres. El mercado se encuentra desabastecido en este punto de mano de obra. Hay una demanda efectiva de más mano de obra y de más producto hecho del que se encuentra. Se hunde el precio de las sedas y de telas de colores, y por tanto, se reducen los beneficios de los mercaderes que tienen una considerable cantidad de dicho producto en sus manos. Se hunden también los beneficios de los trabajadores empleados en la preparación de dichos productos, para los cuales la demanda se ha detenido por seis meses, o quizás, por un año. El mercado se encuentra en este caso sobreabastecido con mercaderías y trabajo al mismo tiempo.
1.7.20 Pero, a pesar de que el precio de mercado de cada mercadería en particular gravita, como si dijéramos, hacia su precio natural, a veces por algún suceso particular, a veces por causas naturales y a veces por una regulación especial de la policía, en algunas mercancías, pude mantener el precio de mercado alejado, muy por encima de su precio natural./div>
1.7.21 Cuando por un incremento de la demanda efectiva, el precio de mercado de algún artículo en particular empieza a crecer por muy encima de su precio natural, aquellos que emplean sus capitales para suministrar ese mercado son generalmente cuidadosos en enmascarar este cambio. Si este hecho fuese bien conocido, sus grandes beneficios que ellos obtienen tentarían a tantos nuevos competidores para emplear sus capitales de la misma manera que, pronto la demanda efectiva estaría bien abastecida, el precio de mercado pronto se reduciría a su precio natural, y quizás por algún tiempo, el precio de mercado caería por debajo del natural. Si el mercado está a una gran distancia de la residencia de los que lo abastecen, quizás puedan mantener el secreto por varios años seguidos, y pueden seguir disfrutando de sus extraordinarios beneficios sin ningún nuevo rival. Sin embargo, secretos de esta clase, debemos saber, rara vez pueden ser guardados por mucho tiempo, y los beneficios extraordinarios escasamente pueden ser mantenidos un poco más de tiempo que el secreto.
1.7.22 Los secretos en la manufactura pueden ser guardados por más tiempo que los secretos en el comercio. El tintorero que ha encontrado el medio de producir un color particular, el cual cuesta sólo la mitad de los que se fabrican comúnmente, puede, con una buena gestión, disfrutar de la ventaja de su descubrimiento tanto como el vida, e incluso legar el descubrimiento a sus descendientes. Sus beneficios extraordinarios provienen del alto precio que se le paga por su trabajo específico. Consisten en los altos beneficios de su trabajo. Pero como los beneficios se repiten en cada parte de su stock de capital, y como la cantidad total mantiene, a este respecto, una proporción regular al capital, se les considera como beneficios extraordinarios del capital.
1.7.23 Este tipo de mejoras en el precio de mercado son, evidentemente, los efectos de sucesos especiales, los cuales, sin embargo, pueden durar durante muchos años seguidos.
1.7.24 Algunas producciones naturales requieren unas deterninadas características especiales de suelo y de situación que, que quizás todas las tierras de un país de gran extensión no sean suficientes para abastecer la demanda efectiva. Toda la cantidad llevada al mercado, por lo tanto, estará a disposición de aquellos que tengan grandes deseos de pagar algo más de lo que es suficiente para pagar la renta de la tierra que la produce, los salarios de los trabajadores y los beneficios del stock de capital que fue empleado en preparar y llevar al mercado todo el producto, de acuerdo a sus tasas naturales. Dichas mercancías pueden continuar durante siglos enteros siendo vendidas a su alto precio; y la parte del precio que se resuelve en la renta de la tierra, en este caso, es la que se paga , por lo general, por encima de su tasa natural. La renta de la tierra que permite semejante producción singular y apreciada, como la renta de algunos viñedos en Francia, de un tierra particular en calidad y situación, no guarda una proporción regular a la renta de otras tierras igualemnte fértiles y bien cultivadas en su vecindario. Los salarios del trabajo y los beneicios del capital empelados en producir y llevar dichas producciones, por el contrario, están rara vez fuera de su proporción natural de aquellos otros que empleos de trabajo y capital en su vecindario.
1.7.25 Dichas mejoras en el precio de mercado son evidentemente el efecto de causas naturales que pueden impedir que la demanda efectiva se vea totalmente satisfecha, y puede continuar, por tanto, eternamente.
1.7.26 Un monopolio concedido o a un individuo o a una compañía comercial tiene el mismo efecto que un secreto en las manufacturas o en el comercio. Los monopolistas, manteniendo el mercado siempre desabastecido, sin cubrir nunca la demanda efectiva, venden sus mercaderías muy por encima de su precio natural, haciendo crecer sus emolumentos, sin importar que consistan en salarios o en beneficios, a un nivel muy por encima de su precio natural.
1.7.27 Los precios del monopolio son, en cada ocasión, los más altos que se pueden conseguir. El precio natural, o el precio de la competitividad libre, al contrario, es el más bajo que se puede obtener, no en todas las ocasiones, pero si durante un espacio considerable de tiempo [En algunas fuentes en inglés es posible que este párrafo, el anterior y el siguiente aparezcan reunificados en uno solo].
1.7.28 El precio natural, o el precio de la libre competencia, al contrario, es el más bajo que se puede obtener, sin embargo, no en todas las ocasiones, pero si en período bastante prolongado de tiempo. El primero es el mayor que se puede conseguir de los compradores, o lo que supuestamente ellos consentirán en dar; el otro es el más bajo que los vendedores están dispuestos a aceptar, si desean continuar en sus negocios.
1.7.29 Los privilegios exclusivos de los gremios, estatutos de aprendizaje y todas aquellas leyes que restringen, en empleos concretos, la competencia a un numero menor de los que, de otro modo, entrarían en él, tienen la misma tendencia, aunque en un grado menor. Son una especie de monopolios en sentido amplio, y pueden mantener, frecuentemente durante siglos y en tipos enteros de empleos, el precio de mercancías particulares por encima del precio natural, y mantener los salarios de la mano de obra y los beneficios del capital empleado por encima de su tarifa natural.
1.7.30 Semejante mejoras en el precio de mercado duran tanto como los reglamentos de la administración que dieron lugar a ellos.
1.7.31 El precio de mercado de cualquier mercadería particular, en raras ocasiones se mantiene por debajo de su precio natural durante mucho tiempo, aunque si puede durar mucho tiempo por encima de su precio natural. Cualquiera que sea la parte pagada por debajo de su precio natural, las personas cuyos intereses se ven afectados inmediatamente sentirán la pérdida, e inmediatamente retirarán la tierra, el capital o el trabajo de la producción de dicha mercadería, y la cantidad llevada al mercado pronto será insuficiente para suministrar la demanda efectiva. Por esta causa, su precio de mercado pronto crecerá hasta su precio natural. Esto sería al menos lo que pasaría en caso de que hubiera una perfecta libertad.
1.7.32 Los mismos estatutos de aprendizaje y otras leyes corporativas que, cuando una manufactura está en una etapa de prosperidad, habilitan al trabajador para elevar el salario que cobra una buena cantidad por encima de su tasa natural, a veces le obliga, cuando la industria decae, a bajar el salario que cobra una buena cantidad por debajo de su tasa natural. Así como en el primer caso excluye a mucha gente de su empleo, en el otro caso le excluye a él de muchos empleos. Sin embargo, el efecto de semejantes regulaciones no es, ni de cerca, tan durable en bajar los salarios del trabajador por debajo de su tasa natural, como en hacerlas crecer por encima de la misma. En muchos casos, su efectividad puede durar por muchos siglos, pero en el otro caso no puede durar más que la duración de la vida de muchos trabajadores que fueron adiestrados en esa industria en los tiempos de prosperidad. Cuando se han ido, el número de aquellos que fueron adiestrados posteriormente en ese negocio naturalmente se adaptará a la demanda efectiva. Los reglamentos deben ser tan violentos como en la India y en el antiguo Egipto (donde cada hombre era obligado a seguir la profesión de su padre, y supuestamente cometía el más horrible sacrilegio si la cambia por otra) para lograr que, en cada industria en particular y por varias generaciones seguidas, se hundan los salarios y los beneficios por debajo de su tasa natural.
1.7.33 Estas son todas las observaciones que, de momento, que pienso son necesarias destacar sobre las desviaciones del precio de las mercaderías sobre su precio natural, bien sean ocasionales o permanentes.
1.7.34 El precio natural varía él mismo con la tasa natural de cada uno de sus componentes, de los salarios, de los beneficios y de la renta. Y en cada sociedad esta tasa varía de acuerdo a sus circunstancias, de acuerdo a la riqueza o a la pobreza, a su condición de progreso, estacionaria o en declive. Trataré de explicar en los cuatros capítulos que siguen, tan completa y claramente que pueda, las causas de las diferentes variaciones.
1.7.35 Primero, trataré de explicar cuales son las circunstancias que naturalmente determinan la tasa de los salarios, y en que manera estas circunstancias son afectadas por la riqueza o la pobreza, por la situación creciente, estacionaria o en declive de la sociedad.
1.7.36 Segundo, trataré de mostrar cuales son las circunstancias que naturalmente determinan la tasa de beneficios, y en que manera también, aquellas circunstanmcias son afectadas por las variaciones en el estado de la sociedad.
1.7.37 Aunque los salarios y los beneficios pecuniarios son muy diferentes en los diferentes empleos del trabajo y el capital; aunque una cierta proporción parece existir comúnmente entre ambos, entre los salarios pecuniarios en todos los diferentes empleos del trabajo y los beneficios pecuniarios en todos los diferentes empleos del capital. Esa proporción, según se verá más adelante, depende parcialmente de la naturaleza de los diferentes empleos, y parcialmente de las leyes y los reglamentos de la sociedad en cuyo seno se desarrollan. Pero aunque en muchos aspectos depende de las leyes y los reglamentos, esa proporción parece estar poco afectada por la riqueza o la pobreza de la sociedad, o por su estado creciente, estacionario o decreciente, sino que sigue siendo la misma, o casi la misma, en los diferentes estados de la sociedad. Y trataré de explicar, en tercer lugar todas las diferentes circunstancias que regulan esta proporción.
1.7.38 En cuarto lugar trataré de mostrar todas las diferentes circunstancias que regulan la renta de la tierra, y como puede esta aumentar o disminuir el precio real de todas las diferentes substancias que esta produce.
NOTA: hasta este momento, he usado dos fuentes en inglés y dos en castellano para ir comparando y decidirme por la que yo creo que es la mejor traducción, pero esto me ha llevado a encontrar algunas diferencias en cuanto a los párrafos, que he ido señalando.A partir del capítulo VIII del primer libro, voy a usar exclusivamente la fuente en inglés de Project Gutenberg (online), y si encuentro alguna discrepancia en cuanto a los párrafos, no la voy a señalar.

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