Capítulo VII


Atribución no comercial no derivados: TRADUCCIÓN: Esta licencia es la más restrictiva de las seis principales licencias, y sólo permite a otros a bajar tus trabajos y compartirlos con otros si reconocen tu autoría, pero no pueden cambiar nada de sus contenidos o usarlas comercialmente. 



UNA INVESTIGACIÓN DE LA NATURALEZA Y LAS CAUSAS DE LA RIQUEZA DE LAS NACIONES.
ADAM SMITH


LIBRO PRIMERO
DE LAS CAUSAS DE MEJORA DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS DEL TRABAJO Y DEL ORDEN DE ACUERDO AL CUAL SU PRODUCTO ES NATURALMENTE DISTRIBUIDO ENTRE LAS DIFERENTES CATEGORÍAS DEL PAÍS


CAPÍTULO VII

DEL PRECIO NATURAL Y DEL PRECIO DE MERCADO DE LAS MERCANCÍAS



Traducción de este enlace.

1.7.1 En todas las sociedades o vecindarios hay una tasa media u ordinaria de salarios y beneficios común a los diferentes empleos del trabajo y el capital. Esta tasa está naturalmente regulada, y como demostraré más tarde, en una parte. por las circunstancias generales de la sociedad, su riqueza y su pobreza, su condición avanzada, estacionaria o en declive; y de otra, por la naturaleza particular de cada empleo.
1.7.2 En todas las sociedades o vecindarios hay una tasa media u ordinaria de la renta de la tierra, la cual es regulada también, como demostraré más tarde, parcialmente por las circunstancias de la sociedad o vecindario en la cual la tierra está situada, y parcialmente por la fertilidad natural o mejorada de la tierra.
1.7.3 Estas tasas naturales o medias deben ser denominadas tasas naturales del salario del trabajo, del beneficio y de la renta en el lugar y tiempo donde ellas prevalecen.
1.7.4 Cuando el precio de un artículo cualquiera no es, ni superior ni inferior al precio suficiente para pagar la renta de la tierra, los salarios del trabajo y los beneficios del capital empleado en cultivar, elaborar y llevar al mercado dicho producto, siendo estos tres acordes a su tasa natural, dicho producto es entonces vendido a lo que deberíamos llamar su precio natural.
1.7.5 Dicho artículo es entonces vendido por lo que realmente vale, o por lo que realmente cuesta a la persona que lo lleva al mercado. Porque si bien en el lenguaje vulgar, en lo que denominamos el coste de cualquier mercadería, no está comprendido el beneficio de la persona que lo revende de nuevo, si lo vende a un precio que no le permite ganar la tasa común de beneficio en su vecindario, es evidentemente un perdedor en el comercio. Si empleara el su capital de cualquier otra forma, debería haber obtenido ese beneficio. Su beneficio es, además, su ingreso, que es su verdadero fondo de donde obtiene, además, su subsistencia. Así, mientras elabora y lleva sus productos al mercado, el avanza a sus empleados sus salarios o su subsistencia; de este mismo modo se avanza él mismo su propia subsistencia, la cual está, generalmente, en proporción, al beneficio que él razonablemente espera de la venta de sus propios productos. A menos que le rindan su beneficio, por consiguiente, los artículos vendidos no le reintegrarán lo que puede decirse que realmente le costaron.
1.7.6 Así pues, aunque el precio que le da ese beneficio al comerciante no es siempre el más bajo al que puede a veces vender sus productos, si es el más bajo al que probablemente venda sus productos por un período de tiempo considerable. Por lo menos en donde está instalada la perfecta libertad, o donde puede cambiar de negocio tantas veces como desee.
1.7.7 El precio real al cual se vende normalmente un artículo es el denominado precio de mercado. Este puede estar, bien por arriba, o por debajo, o exactamente al mismo nivel que el precio natural.
1.7.8 El precio de mercado de cualquier mercancía particular es regulado por la proporción entre la cantidad que es realmente llevada al mercado y la demanda de aquellos que están deseosos de pagar el precio natural de dicho artículo, o dicho de otro modo, el valor entero de la renta, del trabajo y del beneficio que debió ser pagado para llevar dicho artículo al mercado [aquí A. Smith parece apostar por la que entonces aún no existía, Ley de Say]. Esa gente debe ser denominada los demandantes efectivos, y su demanda la demanda efectiva, porque debe ser suficiente para efectuar el transporte de la mercancía al mercado. Esta es diferente de la demanda absoluta. Un hombre muy pobre pude, en algún sentido, demandante de un coche tirado por seis caballos; posiblemente desearía tener uno; pero su demanda no es una demanda efectiva, porque dicho artículo nunca será llevado al mercado para satisfacer su deseo [Curiosamente, aquí a. Smith usa un lenguaje macroeconómico Keynesiano, la "demanda efectiva", a diferencia del microeconomismo, valga la palabra, de los autores que empezaron a escribir un siglo más tarde, los marginalistas].
1.7.9 Cuando la cantidad de cualquier producto que es llevado al mercado cae por debajo de la demanda efectiva, todos aquellos que están deseosos de pagar el valor entero de la renta, de los sueldos y de los beneficios, que debe ser pagado para llevar el producto al mercado, no pueden obtener la cantidad que necesitan [otra vez la ley de Say]. Algunos que desean dicho producto más que el resto, estarán dispuestos a pagar más. Una competencia empezará entre ellos, y el precio de mercado aumentará más o menos por encima del precio natural, según sea mayor o menor esta insuficiente oferta, o la riqueza o la lujuria extravagante de los competidores, den una mayor o menor estímulo al deseo en dicha competencia. Entre competidores de igual riqueza y lujuria la misma deficiencia generalmente ocasionará un mayor o menor deseo, de acuerdo a si la adquisición de dicho artículo sea de mayor o menor importancia para ellos [parece claro que Smith ve un factor subjetivo en esa competencia, no solo el objetivo de la insuficiencia de la demanda para satisfacer la oferta]. De ahí los precios exorbitantes de las cosas necesarias para la vida durante el bloqueo de una ciudad o una hambruna.
1.7.10 Cuando la cantidad llevada al mercado de un producto excede la demanda efectiva, no todo puede ser vendido a aquellos que desean pagar todo el valor de la renta, los salarios y el beneficio, los cuales fueron pagados para llevar dicho producto al mercado. Algo debe ser vendido a aquellos que desean pagar menos, y el precio inferior que ellos ofrecen reduce el precio del conjunto. El precio de mercado se hundirá más o menos por debajo del precio natural, de acuerdo según la cuantía de lo que sobra incrementa la competencia entre los vendedores, o según sea importante para los vendedores deshacerse de toda la partida entera. El mismo excedente, según el artículo sea perecedero o no, ocasionará una mayor o menor competencia; en la importación de naranjas, por ejemplo, más que en la importación de chatarra.
1.7.11 Cuando la cantidad llevada al mercado de un artículo es justo la suficiente para suministrar la demanda efectiva, y no más, el precio del mercado será, o bien exacto, o bien tan próximo al precio natural que se podrán considerar como iguales. Toda la cantidad llevada al mercado esta disponible a ese precio, y no está disponible a mayor precio. La competencia entre los comerciantes les obliga a todos ellos a aceptar ese precio, pero tampoco les obliga a aceptar un precio menor.
1.7.12 La cantidad de cada artículo llevado al mercado naturalmente se ajusta a la demanda efectiva. Es del interés de todos los que emplean su tierra, su trabajo o su capital en hacer llegar al mercado cualquier mercadería, que esa cantidad nunca supere a la demanda efectiva; y es del interés de las demás personas que esa cantidad nunca caiga por debajo de dicha demanda.
1.7.13 Si en cualquier momento la cantidad llevada al mercado excede a la demanda efectiva, alguna de las partes componentes de su precio debe ser remunerado por debajo de su tasa natural. Si es la renta, es del interés de los terratenientes retirar de inmediato una parte de su tierra. Si son los salarios o los beneficios, el interés de los trabajadores en un caso y de los capitalistas en el otro los inducirá a retirar parte de su trabajo y de su capital de ese empleo. La cantidad llevada al mercado pronto será no será suficiente para abastecer la demanda efectiva. Todas las diferentes partes integrantes del precio de mercado pronto crecerán a su tasa natural, y el precio de mercado a su precio natural.
1.7.14 Al contrario, cuando la cantidad llevada al mercado de cualquier producto cae por la demanda efectiva, alguno de las partes componentes de su precio debe crecer por encima de su tasa natural. Si es la renta, el interés de todos los terratenientes les llevará naturalmente a preparar más tierra para el cultivo de más de dicho artículo. Si son los salarios o los beneficios, el interés de los trabajadores y de los comerciantes pronto les impulsará a emplear más trabajo y capital en preparar y llevar mayor cantidad de dicho artículo al mercado. La cantidad llevada al mercado pronto será suficiente para satisfacer la demanda efectiva. Las diferentes partes componentes de dicho artículo pronto bajarán a su tasa natural, y el precio a su precio natural.
1.7.15 El precio natural es, por consiguiente, por así decirlo, el precio central, hacia el cual los precios de todas las mercaderías están continuamente gravitando. Diferentes accidentes pueden mantener los precios de mercado suspendidos durante un buen tiempo por encima de él, y a veces los fuerzan por debajo de él. Pero cualquiera que sean los obstáculos que le impiden establecerse como ese centro de reposo y de continuidad, los precios de mercado están continuamente tendiendo a los precios naturales.
1.7.16 De este modo y de forma natural, la cantidad total que la industria anualmente emplea en producir y llevar cualquier artículo al mercado se ajusta a la demanda efectiva. Como es natural, apunta a llevar siempre la cantidad precisa, y no más, que la cantidad precisa, que el mercado demanda.
1.7.17 Pero en algunos empleos la misma cantidad de industria en años diferentes producirá muy diferentes cantidades de artículos; mientras que en otros empleos siempre producirán las mismas, o casi la misma cantidad de artículos. El mismo número de peones agrícolas producirán, en diferentes años, muy diferentes cantidades de cereal, vino, aceite, lúpulo cervecero, etc. Pero el mismo número de hilanderos y tejedores producirán cada año la misma cantidad o casi la misma cantidad de lino y paños de lana. Sólo la cantidad media producida en un tipo de industria puede encajar en cualquier aspecto con la demanda efectiva; y así como la producción real frecuentemente es mucho mayor o mucho menor que su producción medio, la cantidad de los productos llevados al mercado excederán mucho a veces, y a veces caerá muy por debajo de la demanda efectiva. Incluso aunque la demanda efectiva continúe siendo la misma, su precio de mercado estará sujeto a grandes fluctuaciones, y a veces subirá muy por encima de su precio natural y a veces se desplomará muy por debajo del mismo. En otras clases de industria, como el producto depende de cantidades fijas o casi fijas de trabajo, el primero puede ser ajustado más exactamente a la demanda efectiva. Por lo tanto, mientras esa demanda continúe la misma, el precio de mercado del producto considerado hace aproximadamente lo mismo, y será prácticamente lo mismo que el precio natural. Que el precio del lino y de los paños de lana no sufren tan grandes variaciones como el precio del cereal es algo que la experiencia personal de cualquier hombre le informará. El precio de algunos tipos de mercaderías varía sólo con las variaciones de la demanda; y del resto, no sólo con las variaciones de la demanda, sino también con las mucho más grandes y mucho más frecuentes variaciones en la cantidad que es llevada al mercado para satisfacer la demanda [parece que el autor no conocía todavía el término "oferta"].
1.7.18 Las fluctuaciones ocasionales y temporales en el precio del mercado de cualquier mercadería recaen sólo en aquellas partes de su precio que se resuelven en salarios y beneficios. Aquella parte que se resuelve en la renta está menos afectada por la baja en el precio de mercado, tanto en su tipo como en su valor absoluto. La renta monetaria no está, al menos, afectada por ellos. La renta que consiste, o bien en una cierta proporción o en una cierta cantidad del producto bruto, sin duda no se ve afectada en su valor por todas las fluctuaciones ocasionales y temporales en el precio del mercado del producto. Pero raramente se ve afectada por ellos en su tarifa anual. A la hora de establecer los términos del contrato, el terrateniente y el granjero procuran, de acuerdo a su mejor juicio, ajustar la tasa, no a los precios ocasionales y temporales, si no al precio medio y ordinario del producto.
1.7.19 Este tipo de fluctuaciones afectan tanto al valor como a la tasa de los salarios o de los beneficios, de acuerdo a que el mercado sea suministrado en exceso o en defecto con mercaderías o trabajo, es decir, de trabajo hecho o por hacer. Cuando se produce un duelo nacional aumenta el precio de la tela negra (de la cual el mercado se encuentra desabastecido en semejantes casos), y aumenta el beneficio de los comerciantes que poseen una considerable cantidad de dicha mercadería. Ello no tiene ningún efecto en el salario de los tejedores. El mercado se encuentra desabastecido de mercaderías, no de trabajadores, de mercancías acabadas, y no de mercaderías por terminar. Crecen los salarios de los sastres. El mercado se encuentra desabastecido en este punto de mano de obra. Hay una demanda efectiva de más mano de obra y de más producto hecho del que se encuentra. Se hunde el precio de las sedas y de telas de colores, y por tanto, se reducen los beneficios de los mercaderes que tienen una considerable cantidad de dicho producto en sus manos. Se hunden también los beneficios de los trabajadores empleados en la preparación de dichos productos, para los cuales la demanda se ha detenido por seis meses, o quizás, por un año. El mercado se encuentra en este caso sobreabastecido con mercaderías y trabajo al mismo tiempo.
1.7.20 Pero, a pesar de que el precio de mercado de cada mercadería en particular gravita, como si dijéramos, hacia su precio natural, a veces por algún suceso particular, a veces por causas naturales y a veces por una regulación especial de la policía, en algunas mercancías, pude mantener el precio de mercado alejado, muy por encima de su precio natural./div>
1.7.21 Cuando por un incremento de la demanda efectiva, el precio de mercado de algún artículo en particular empieza a crecer por muy encima de su precio natural, aquellos que emplean sus capitales para suministrar ese mercado son generalmente cuidadosos en enmascarar este cambio. Si este hecho fuese bien conocido, sus grandes beneficios que ellos obtienen tentarían a tantos nuevos competidores para emplear sus capitales de la misma manera que, pronto la demanda efectiva estaría bien abastecida, el precio de mercado pronto se reduciría a su precio natural, y quizás por algún tiempo, el precio de mercado caería por debajo del natural. Si el mercado está a una gran distancia de la residencia de los que lo abastecen, quizás puedan mantener el secreto por varios años seguidos, y pueden seguir disfrutando de sus extraordinarios beneficios sin ningún nuevo rival. Sin embargo, secretos de esta clase, debemos saber, rara vez pueden ser guardados por mucho tiempo, y los beneficios extraordinarios escasamente pueden ser mantenidos un poco más de tiempo que el secreto.
1.7.22 Los secretos en la manufactura pueden ser guardados por más tiempo que los secretos en el comercio. El tintorero que ha encontrado el medio de producir un color particular, el cual cuesta sólo la mitad de los que se fabrican comúnmente, puede, con una buena gestión, disfrutar de la ventaja de su descubrimiento tanto como el vida, e incluso legar el descubrimiento a sus descendientes. Sus beneficios extraordinarios provienen del alto precio que se le paga por su trabajo específico. Consisten en los altos beneficios de su trabajo. Pero como los beneficios se repiten en cada parte de su stock de capital, y como la cantidad total mantiene, a este respecto, una proporción regular al capital, se les considera como beneficios extraordinarios del capital.
1.7.23 Este tipo de mejoras en el precio de mercado son, evidentemente, los efectos de sucesos especiales, los cuales, sin embargo, pueden durar durante muchos años seguidos.
1.7.24 Algunas producciones naturales requieren unas deterninadas características especiales de suelo y de situación que, que quizás todas las tierras de un país de gran extensión no sean suficientes para abastecer la demanda efectiva. Toda la cantidad llevada al mercado, por lo tanto, estará a disposición de aquellos que tengan grandes deseos de pagar algo más de lo que es suficiente para pagar la renta de la tierra que la produce, los salarios de los trabajadores y los beneficios del stock de capital que fue empleado en preparar y llevar al mercado todo el producto, de acuerdo a sus tasas naturales. Dichas mercancías pueden continuar durante siglos enteros siendo vendidas a su alto precio; y la parte del precio que se resuelve en la renta de la tierra, en este caso, es la que se paga , por lo general, por encima de su tasa natural. La renta de la tierra que permite semejante producción singular y apreciada, como la renta de algunos viñedos en Francia, de un tierra particular en calidad y situación, no guarda una proporción regular a la renta de otras tierras igualemnte fértiles y bien cultivadas en su vecindario. Los salarios del trabajo y los beneicios del capital empelados en producir y llevar dichas producciones, por el contrario, están rara vez fuera de su proporción natural de aquellos otros que empleos de trabajo y capital en su vecindario.
1.7.25 Dichas mejoras en el precio de mercado son evidentemente el efecto de causas naturales que pueden impedir que la demanda efectiva se vea totalmente satisfecha, y puede continuar, por tanto, eternamente.
1.7.26 Un monopolio concedido o a un individuo o a una compañía comercial tiene el mismo efecto que un secreto en las manufacturas o en el comercio. Los monopolistas, manteniendo el mercado siempre desabastecido, sin cubrir nunca la demanda efectiva, venden sus mercaderías muy por encima de su precio natural, haciendo crecer sus emolumentos, sin importar que consistan en salarios o en beneficios, a un nivel muy por encima de su precio natural.
1.7.27 Los precios del monopolio son, en cada ocasión, los más altos que se pueden conseguir. El precio natural, o el precio de la competitividad libre, al contrario, es el más bajo que se puede obtener, no en todas las ocasiones, pero si durante un espacio considerable de tiempo [En algunas fuentes en inglés es posible que este párrafo, el anterior y el siguiente aparezcan reunificados en uno solo].
1.7.28 El precio natural, o el precio de la libre competencia, al contrario, es el más bajo que se puede obtener, sin embargo, no en todas las ocasiones, pero si en período bastante prolongado de tiempo. El primero es el mayor que se puede conseguir de los compradores, o lo que supuestamente ellos consentirán en dar; el otro es el más bajo que los vendedores están dispuestos a aceptar, si desean continuar en sus negocios.
1.7.29 Los privilegios exclusivos de los gremios, estatutos de aprendizaje y todas aquellas leyes que restringen, en empleos concretos, la competencia a un numero menor de los que, de otro modo, entrarían en él, tienen la misma tendencia, aunque en un grado menor. Son una especie de monopolios en sentido amplio, y pueden mantener, frecuentemente durante siglos y en tipos enteros de empleos, el precio de mercancías particulares por encima del precio natural, y mantener los salarios de la mano de obra y los beneficios del capital empleado por encima de su tarifa natural.
1.7.30 Semejante mejoras en el precio de mercado duran tanto como los reglamentos de la administración que dieron lugar a ellos.
1.7.31 El precio de mercado de cualquier mercadería particular, en raras ocasiones se mantiene por debajo de su precio natural durante mucho tiempo, aunque si puede durar mucho tiempo por encima de su precio natural. Cualquiera que sea la parte pagada por debajo de su precio natural, las personas cuyos intereses se ven afectados inmediatamente sentirán la pérdida, e inmediatamente retirarán la tierra, el capital o el trabajo de la producción de dicha mercadería, y la cantidad llevada al mercado pronto será insuficiente para suministrar la demanda efectiva. Por esta causa, su precio de mercado pronto crecerá hasta su precio natural. Esto sería al menos lo que pasaría en caso de que hubiera una perfecta libertad.
1.7.32 Los mismos estatutos de aprendizaje y otras leyes corporativas que, cuando una manufactura está en una etapa de prosperidad, habilitan al trabajador para elevar el salario que cobra una buena cantidad por encima de su tasa natural, a veces le obliga, cuando la industria decae, a bajar el salario que cobra una buena cantidad por debajo de su tasa natural. Así como en el primer caso excluye a mucha gente de su empleo, en el otro caso le excluye a él de muchos empleos. Sin embargo, el efecto de semejantes regulaciones no es, ni de cerca, tan durable en bajar los salarios del trabajador por debajo de su tasa natural, como en hacerlas crecer por encima de la misma. En muchos casos, su efectividad puede durar por muchos siglos, pero en el otro caso no puede durar más que la duración de la vida de muchos trabajadores que fueron adiestrados en esa industria en los tiempos de prosperidad. Cuando se han ido, el número de aquellos que fueron adiestrados posteriormente en ese negocio naturalmente se adaptará a la demanda efectiva. Los reglamentos deben ser tan violentos como en la India y en el antiguo Egipto (donde cada hombre era obligado a seguir la profesión de su padre, y supuestamente cometía el más horrible sacrilegio si la cambia por otra) para lograr que, en cada industria en particular y por varias generaciones seguidas, se hundan los salarios y los beneficios por debajo de su tasa natural.
1.7.33 Estas son todas las observaciones que, de momento, que pienso son necesarias destacar sobre las desviaciones del precio de las mercaderías sobre su precio natural, bien sean ocasionales o permanentes.
1.7.34 El precio natural varía él mismo con la tasa natural de cada uno de sus componentes, de los salarios, de los beneficios y de la renta. Y en cada sociedad esta tasa varía de acuerdo a sus circunstancias, de acuerdo a la riqueza o a la pobreza, a su condición de progreso, estacionaria o en declive. Trataré de explicar en los cuatros capítulos que siguen, tan completa y claramente que pueda, las causas de las diferentes variaciones.
1.7.35 Primero, trataré de explicar cuales son las circunstancias que naturalmente determinan la tasa de los salarios, y en que manera estas circunstancias son afectadas por la riqueza o la pobreza, por la situación creciente, estacionaria o en declive de la sociedad.
1.7.36 Segundo, trataré de mostrar cuales son las circunstancias que naturalmente determinan la tasa de beneficios, y en que manera también, aquellas circunstanmcias son afectadas por las variaciones en el estado de la sociedad.
1.7.37 Aunque los salarios y los beneficios pecuniarios son muy diferentes en los diferentes empleos del trabajo y el capital; aunque una cierta proporción parece existir comúnmente entre ambos, entre los salarios pecuniarios en todos los diferentes empleos del trabajo y los beneficios pecuniarios en todos los diferentes empleos del capital. Esa proporción, según se verá más adelante, depende parcialmente de la naturaleza de los diferentes empleos, y parcialmente de las leyes y los reglamentos de la sociedad en cuyo seno se desarrollan. Pero aunque en muchos aspectos depende de las leyes y los reglamentos, esa proporción parece estar poco afectada por la riqueza o la pobreza de la sociedad, o por su estado creciente, estacionario o decreciente, sino que sigue siendo la misma, o casi la misma, en los diferentes estados de la sociedad. Y trataré de explicar, en tercer lugar todas las diferentes circunstancias que regulan esta proporción.
1.7.38 En cuarto lugar trataré de mostrar todas las diferentes circunstancias que regulan la renta de la tierra, y como puede esta aumentar o disminuir el precio real de todas las diferentes substancias que esta produce.
NOTA: hasta este momento, he usado dos fuentes en inglés y dos en castellano para ir comparando y decidirme por la que yo creo que es la mejor traducción, pero esto me ha llevado a encontrar algunas diferencias en cuanto a los párrafos, que he ido señalando.A partir del capítulo VIII del primer libro, voy a usar exclusivamente la fuente en inglés de Project Gutenberg (online), y si encuentro alguna discrepancia en cuanto a los párrafos, no la voy a señalar.

Capítulo VI


Atribución no comercial no derivados: TRADUCCIÓN: Esta licencia es la más restrictiva de las seis principales licencias, y sólo permite a otros a bajar tus trabajos y compartirlos con otros si reconocen tu autoría, pero no pueden cambiar nada de sus contenidos o usarlas comercialmente. 



UNA INVESTIGACIÓN DE LA NATURALEZA Y LAS CAUSAS DE LA RIQUEZA DE LAS NACIONES.
ADAM SMITH


LIBRO PRIMERO
DE LAS CAUSAS DE MEJORA DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS DEL TRABAJO Y DEL ORDEN DE ACUERDO AL CUAL SU PRODUCTO ES NATURALMENTE DISTRIBUIDO ENTRE LAS DIFERENTES CATEGORÍAS DEL PAÍS


CAPÍTULO VI

DE LAS PARTES COMPONENTES DEL PRECIO DE LAS MERCANCÍAS




Fuentes en inglés online: Bibliomania, Project Gutenberg, Bartleby (quizás tenga copyright pero se puede leer), Economics 3LL3, Geolibertarians (solo el primer libro). Marxist.org (tiene copyright), Library of Economics and Liberty (econlib), efm y The University of Adelaide Library.

Traducción de este enlace o de este otro.

1.6.1 En ese estado rudo y primitivo de la sociedad que precede a la acumulación del capital y a la apropiación de la tierra, la proporción entre las cantidades de trabajo necesarias para adquirir distintos objetos parece ser la única circunstancia que puede proporcionar alguna regla para intercambiar un artículo por otro. Si en una nación de cazadores, por ejemplo, usualmente cuesta el doble de trabajo matar un castor que un ciervo, un castor normalmente se cambiará por o valdrá dos ciervos. Es natural que si usualmente el producto de dos días o dos horas de trabajo debe normalmente costar el doble que el producto de un día o una hora de trabajo.
1.6.2 Si una clase de trabajo es más duro que otra clase de trabajo, alguna concesión se hará naturalmente para el de más dureza, y el producto de una hora de trabajo frecuentemente se cambiará por dos horas del trabajo más duro
1.6.3 Si un tipo de trabajo requiere un grado poco común de habilidad e ingenio, la estima que los hombres tienen de semejantes talentos naturalmente darán un valor a su producto superior al tiempo que se dedica a él. Semejantes talentos rara vez son adquiridos sino a consecuencia de una larga perseverancia, y el valor superior de su producto frecuentemente no son más que una razonable compensación por el tiempo y el trabajo que han debido ser empleados en adquirirlos. En el estado avanzado de la sociedad, las ganancias de este tipo por una superior penalidad y destreza, son comúnmente reflejados en las ganancias del trabajo. Y algo similar debió probablemente suceder en las más primitivas y rudas etapas de la sociedad.
1.6.4 En este estado de cosas, el producto entero del trabajo pertenece al trabajador. Y la cantidad de trabajo comúnmente empleado en adquirir o producir cualquier artículo es la única circunstancia que puede regular la cantidad de trabajo de otra persona que dicho artículo puede comprar, disponer o cambiar.
1.6.5 Tan pronto como el stock se ha acumulado en las manos de personas particulares, algunas de dichas personas lo emplearán en dar ocupación a personas industriosas, a los cuales suplirán de materiales y subsistencia, para obtener un beneficio por la venta del trabajo de dichas personas industriosas, o por lo que trabajo de ellos añade al valor de los materiales. Al cambiar el producto terminado, bien por dinero, por trabajo o por otros artículos, bien por arriba o por debajo de lo que es suficiente, tras abonar el coste de los materiales y las remuneraciones de los trabajadores, debe quedar algo más que debe reservarse para los beneficios del empleador, quien arriesga el capital en la aventura. El valor que los trabajadores añaden a los materiales, por lo tanto, se divide en dos partes, de las cuales una sirve para pagar sus salarios y la otra los beneficios de su empleador sobre todo el stock de materiales y salarios que él adelantó. El empleador no habría tenido interés en darles el trabajo a menos que él hubiese esperado de la venta del trabajo de sus empleados algo más de lo necesario para reponer el stock utilizado; y él no habría tenido interés en usar un gran stock en vez de uno pequeño a menos que sus beneficios guardasen una proporción con el capital utilizado.
1.6.6 Los beneficios del capital quizás deberían ser considerados como el salario de una clase particular de trabajo, el de inspección y dirección. Sin embargo son algo totalmente diferente, los beneficios son regulados por principios diferentes y no guardan proporción con la cantidad, la dureza o con la habilidad de ese supuesto trabajo de inspección y dirección. Los beneficios son regulados totalmente por el valor del capital empleado, y son mayores o menores en proporción al tamaño de ese capital. Supongamos, por ejemplo, que en un lugar particular, en donde los beneficios anuales comúnmente son un diez por ciento, hay dos diferentes industrias manufactureras, en cada una de las cuales trabajan veinte empleados, y cada uno de ellos cobra quince libras cada uno anuales, con unas expensas anuales de trescientas libras en cada industria. Supongamos también que los materiales bastos y rudos utilizados anualmente en una de esas industrias sea de setecientas libras anuales, mientras que los materiales más finos usados en la otra industria importen siete mil libras al año. El capital anualmente empleado en la primera ascenderá a mil libras anuales, mientras que el empleado en la otra ascenderá a siete mil trescientas libras. A una tasa del diez por ciento, el empleador de la primera esperará ganar un beneficio anual de cien libras anuales, mientras que el empleador de la otra esperará ganar setecientas treinta libras. Pero a pesar de que sus beneficios son muy diferentes, su labor de inspección y dirección puede ser aproximadamente la misma. En muchas grandes fábricas, casi toda la labor de este tipo es realizada por un encargado principal. Su salario expresa adecuadamente el valor de su trabajo de inspección y dirección. Si bien al establecer su salario se tiene normalmente alguna consideración, no sólo a su trabajo y su destreza, sino también en la confianza que en él se deposita, su salario no guarda ninguna proporción regular con el capital que el supervisa. Y el dueño del capital, pese a que se ve liberado de la mayor parte del trabajo de inspección y dirección, aún espera que deben mantener una proporción regular con su capital. En el precio de los artículos, los beneficios constituyen una parte diferente de los salarios de los trabajadores, y regulados por principios bien distintos.
1.6.7 En este estado de cosas, el producto de su trabajo no siempre pertenece al trabajador. El trabajador debe, en muchos casos, compartirlo con el dueño del capital que le emplea. No es la cantidad de trabajo comúnmente empleado en adquirir y producir cualquier artículo la única circunstancia que puede regular la cantidad del cual debe comúnmente adquirir, disponer o cambiar. Una cantidad adicional evidentemente debe añadirse para los beneficios del capital de quién adelantó los salarios y proporcionó los materiales necesarios para realizar dichos trabajos [en el libro de Wikisource falta este párrafo, por lo que de aquí en adelante, suprimiré esta fuente y la sustituiré por otra].
1.6.8 Tan pronto como la tierra de cualquier país se ha convertido toda en propiedad privada, los terratenientes, como cualquier otro hombre, desean cosechar donde nunca sembraron y exigen una renta incluso por los productos naturales de su tierra. La madera del bosque, el pasto del campo y los frutos naturales de la tierra, que cuando la tierra era de propiedad común, sólo costaba al trabajador el trabajo de recogerlos, incluso para él, vinieron a tener un precio adicional que les fue fijado sobre dichos productos naturales. El trabajador también debe pagar por la licencia de cosecharlos, y debe dar al terrateniente una porción de lo que su trabajo recolecta o produce. Esa porción, o lo que viene a ser lo mismo, el precio de esa porción, constituye la renta de la tierra, y en el precio de la mayor parte de los artículos es un tercer componente del mismo.
1.6.9 El valor real de todos los diferentes componentes del precio, debe observarse, es medido por la cantidad de trabajo que, cada uno de ellos puede comprar o mandar. El trabajo mide no sólo de la parte del precio que se resuelve en trabajo, sino también de la que se resuelve en la renta de la tierra, y de aquella que se resuelve en beneficio.
1.6.10 En cualquier sociedad, el precio de cualquier artículo se resuelve él mismo en una u otra, o las tres partes. Y en todas las sociedades desarrolladas, las tres entran más o menos, como componentes del precio de la mayor parte de los artículos
1.6.11 En el precio de los cereales, por ejemplo, una parte paga la renta del propietario de la tierra, otra parte paga los salarios y el mantenimiento de los trabajadores y del ganado empleados en producir el cereal, y la tercera parte paga el beneficio del granjero. Estas tres partes parece que, o bien inmediatamente o bien últimamente componen el precio entero del grano. Quizás se podría pensar que una cuarta parte es  necesaria para pagar el reemplazo del capital del granjero o para compensarle por las pérdidas y depreciación del ganado y de los instrumentos de labor. Pero debe considerarse que el precio de cualquier instrumento de labor, como un caballo de tiro está contenido en las mismas tres partes: la renta de la tierra en la que el caballo se ha criado, el trabajo de atenderlo y cuidarlo y los beneficios del granjero que adelanta tanto el pago de la renta como de los salarios. De este modo el precio del cereal paga también el coste del mantenimiento del caballo, el precio total del cereal se resuelve igualmente en las mismas tres partes: renta, salarios y beneficio. [De alguna manera hay una contradicción en el ejemplo con los expuesto en los párrafos anteriores; aquí se considera el caballo como un bien de capital fijo que requiere mantenimientos y, de algún modo debe reponerse tras la pérdida definitiva del bien; luego no todo el capital es circulante. En toda la obra se considera capital como el fondo necesario para pagar los salarios hasta que se completa el ciclo de producción].
1.6.12 En el precio de la harina o de la comida debemos añadir el precio del cereal, los beneficios del molinero y los salarios de sus sirvientes; en el precio del pan, los beneficios del panadero y los sueldos de sus sirvientes; y en ambos, el trabajo de transportar el cereal desde la casa del granjero hasta la del molinero y desde el molino hasta la del panadero, junto a los beneficios de aquellos que adelantan los salarios de estos trabajos.
1.6.13 El precio del lino se resuelve el mismo en las mismas tres partes que el precio de los cereales. En el precio de la tela de lino debemos agregar el salario del rastrillador del lino, del hilador del lino, del tejedor y del blanqueador, junto a los beneficios de sus respectivos empleadores
1.6.14 A medida que un mismo artículo pasa a una etapa posterior de elaboración, la parte del precio que se resuelve en salarios y beneficios es cada vez mayor en proporción a aquella que se resuelve en renta. Conforme avanza el progreso de la industria manufacturera, no sólo se incrementa el número de beneficios, sino que además cada beneficio es mayor que el anterior, porque el capital del cual se deriva el beneficio debe ser cada vez mayor. El capital que emplea a los tejedores, por ejemplo, debe ser mayor que el que emplea a los hilanderos, porque ese capital que da empleo a los hilanderos se incrementa no solo con los beneficios de la etapa anterior, sino que paga además los salarios de los tejedores. Y los beneficios deben guardar siempre alguna proporción fija con el capital
1.6.15 Sin embargo, en las más desarrolladas sociedades hay siempre unas pocas mercaderías de las cuales el precio se resuelve el mismo solamente en dos partes, los salarios del trabajo y los beneficios del capital; y todavía un pequeño número en que el precio consiste solamente en una parte, los salarios del trabajo. En el precio del pescado de mar, por ejemplo, una parte paga el salario del pescador y la otra parte paga los beneficios del capital en la pesquería. La renta muy rara vez toma parte en ella, aunque a veces si lo hace, como enseñaré más adelante. Ocurre otra cosa en las pesquerías de los ríos en Europa. Una pesquería del salmón paga una renta, y la renta, si bien no pueder ser propiamente llamada renta de la tierra, constituye una parte del precio del salmón a la par que los salarios y los beneficios. En algunas partes de Escocia algunos pobres viven recolectando a lo largo de la costa marítima esas hetereogéneas piedrecitas denominadas Guijarros de Escocia. El precio que les paga el tallista es solamente la recompensa de su trabajo. Ni la renta ni el beneficio toman ninguna arte en este proceso.
1.6.16 Pero el precio entero de cualquier mercadería debe resolverse finalmente en una u otra, o las tres partes, porque cualquiera que sea la cantidad que queda después de pagar la renta de la tierra y los salarios de los trabajadores empleados en labrar, fabricar y transportar el artículo al mercado, tiene que ser necesariamente un beneficio para alguien. [A. Smith, a diferencia del resto del capítulo en que consideraba los beneficios como una proporción fija con el capital, aquí lo considera como un ingreso residual, es decir, lo que queda después de pagar los gastos].
1.6.17 A la par que el precio o valor de cambio de cualquier artículo particular tomado separadamente se resuelve en una u otra, o las tres partes, así todo el conjunto de las mercaderías que forman parte de todo el producto anual del trabajo en cada país, debe resolverse asimismo en las mismas tres partes y repartido entre los distintos habitantes del país, o bien como salarios del trabajo, como beneficios del capital o como renta de la tierra. Todo lo que es anualmente recolectado o producido por el trabajo de cada sociedad, o lo que viene a ser lo mismo, el valor total de todo ello, es de esta manera originalmente distribuido entre sus diferentes miembros. Salarios, beneficios y renta son las tres fuentes originarias de todo ingreso a la par que de todo valor de cambio. Todos los demás ingresos se resuelven de algún modo en uno u otro de estos tres [Ver National Gross Domestic # Income de Wikipedia. A. Smith se aproximó bastante a este concepto].
1.6.18 Todo aquel que obtiene su ingreso de un fondo de su propiedad lo obtiene de su trabajo, de su capital o de su tierra. La renta [= ingreso] que viene del trabajo se llama salario.[Conviene aclarar el término renta, que en español, al igual que en inglés, tiene varios significados, y que en este contexto, pueden ser confusos. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, y tomando sólo los significados que aquí nos atañen, la palabra renta puede significar: 1) Utilidad o beneficio que rinde anualmente algo, o de lo que ellos se cobra; 2) aquello que paga en dinero o en frutos un arrendatario; 3) ingreso, caudal, aumento de la riqueza de una persona (este último significado está obsoleto y ya no se suele usar, más que referido a libros antiguos como este). El primer significado puede referirse bien al salario de una persona, al beneficio de un capital, a la renta obtenida de una persona o incluso al interés obtenido de un capital fiduciario. El segundo significado es lo que aquí decimos renta de la tierra (o del alquiler de una vivienda, de un local comercial, de un automóvil, etc). El tercero es el más general e incluye todos los ingresos de una persona, familia, región o país sin consideración a su naturaleza o procedencia. Todo esto viene a cuento de que en la primera frase de este párrafo bien podía haber sustituido ingreso por renta]. La renta que proviene del capital y es obtenida por la persona que lo maneja es el beneficio. La renta que proviene del capital y es obtenida por la persona que no lo maneja él mismo, pero que lo presta a otra persona, se llama interés o el uso del dinero. Es la compensación que el prestatario paga al prestamista por el beneficio que tiene la oportunidad de obtener al usar el capital del prestamista. Parte de esos beneficios naturalmente pertenecen al prestatario, quien corre con el riesgo y los problemas de su empleo; y parte al prestamista, quién le da la oportunidad de obtener dichos beneficios. El interés del dinero es una renta derivada, la cual, si no es pagada del beneficio que se obtiene de dicho capital monetario, debe ser obtenida de otra fuente de ingreso, a menos que el prestatario sea un pródigo que contrata un segundo prestamo para pagar los intereses del primero. El ingreso que procede de la tierra es llamado también renta y pertenece al terrateniente. El ingreso del granjero es derivado parcialmente de su trabajo, y parcialmente de su capital. Para él, la tierra es solamente el medio que le permite obtener el salario de su trabajo y los beneficios de su capital (*). Los impuestos y todos los ingresos que se basan en ellos, todos los salarios, pensiones, anualidades se derivan, en última instancia, de uno u otro de estas tres fuentes originarias de ingreso, y son inmediatamente pagadas de los salarios del trabajo, de los beneficios del capital o de la renta de la tierra [(*) En estas dos últimas frases, desde "El ingreso del granjero es derivado..., hasta la señal, parece que hay una contradicción: en ellas, A. Smith considera al granjero como un capitalista que posee capital y obtiene beneficios, pero por otro lado, considera que parte de los ingresos del granjero provienen de "el salario de su trabajo", a diferencia con el punto 1.6.5, donde taxativamente separa el salario de dirección de los beneficios del capital. Ya no se sabe si hay solo tres clases sociales, terratenientes, capitalistas y trabajadores, con tres ingresos diferentes, la renta de la tierra, el beneficio del capital y los salarios del trabajo, o si hay que añadir una cuarta, los granjeros, que serían una mezcla de trabajador y capitalista y, cuyos ingresos, sería una mezcla de salario y beneficio].
1.6.19 Cuando estas tres clases diferentes de renta pertenecen a diferentes personas, resulta fácil distinguirlas. Pero cuando pertenecen a la misma persona, a veces se las confunde la una con la otra, al menos en el lengauje vulgar
1.6.20 El caballero que cultiva una parte de su propiedad, después de pagar los gastos de cultivo, debería ganar la renta del propietario y el beneficio del granjero. Sin embargo, se inclina a denominar toda su ganancia beneficios, y de esta manera confunde la renta con el beneficio, al menos en el lenguaje vulgar. La mayor parte de los colonizadores de nuestra América del Norte y de Las Indias Occidentales están en esta situación. La mayor parte de ellos cultivan la tierra ellos mismos, y de acuerdo con esto, rara vez hemos oído hablar de la renta de la plantación, pero si frecuentemente de su beneficio.
1.6.21 Los granjeros comununes rara vez contratan a un encargado o capataz, para dirigir las operaciones diarias de la granja. Ellos generalmente también realizan una gran cantidad de trabajo con sus propias manos, como arar o rastrillar, etc. Por lo tanto, lo que queda de la cosecha después de pagar la renta, no sólo reemplaza el capital gastado en la campaña junto a sus beneficios ordinarios, sino también les paga a ellos los salarios que se les debe, tanto como trabajadores agrícolas como como capataces. Lo que quede después de pagar la renta y mantener el stock es llamado beneficios. Pero sus salarios son evidentemente una parte de ese remanente. El granjero, al ahorrárselos, debe necesariamente ganárselos. Los salarios, en este caso, por lo tanto, son confundidos con los beneficios [Este punto aclara las dudas que teníamos al final del punto 1.6.18].
1.6.22 Un manufacturero independiente, que tiene suficiente capital para comprar materiales y mantenerse a sí mismo hasta que puede llevar el resultado de su trabajo al mercado para su venta, debería ganar el salario del jornalero que trabaja para su amo y el beneficio que el maestro realiza por la venta del trabajo de sus jornaleros. Su ganancia entera es comúnmente llamada beneficio, y los salarios son, en este caso, confundidos con el beneficio [Esta figura vendría a ser, más o menos, lo que hoy se llama, un autónomo].
1.6.23 Un jardinero que cultiva su propio jardín con sus propias manos une en su propia persona las tres diferentes caracteres de, propietario de la tierra, granjero y trabajador. La venta de su producción debería pagar, por consiguiente, en primer lugar, la renta de la tierra, en segundo lugar el beneficio y, en tercer lugar, los salarios. El conjunto, sin embargo, es comúnmente considerado como las ganancias de su trabajo. Ambos, renta y beneficios, son considerados como ganancias del trabajo.
1.6.24 Así como en los países civilizados hay unos pocos artículos, de los cuales, el valor de cambio procede sólo del trabajo, entonces la renta y el beneficio contribuyen a la mayor parte de los artículos, así que el producto anual del trabajo será siempre suficiente para adquirir o disponer de la mayor parte del trabajo que fue empleado en cultivar, preparar y llevar dicho producto al mercado. Si la sociedad empleara anualmente todo el trabajo que puede anualmente adquirir, como la cantidad de trabajo crecería enormemente cada año, la producción de cada año sucesivo sería enormemente superior a la producción del año previo. Pero no hay ningún país en el cual todo el producto anual es empleado en mantener a los industriosos. La persona que no hace nada consume la mayor parte del consumo. El producto medio u ordinario debe anualmente incrementarse, disminuir o continuar en la misma proporción año tras año, según la diferente proporción que haya entre personas industriosas u ociosas.

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